Las puertas correderas son ideales para hogares con poco espacio. Con una puerta corredera se eliminan espacios muertos y se consigue aprovechar todo el espacio, colocando sillas, mesas o armarios en el espacio contiguo al de la puerta. Con puertas correderas de cristal la ganancia de espacio y la sensación de amplitud son mayores. La luz natural llena el ambiente de vida.

En baños pequeños las puertas correderas ayudan a solucionar problemas de distribución de toilettes y armarios. Se debe tener en cuenta que una puerta abatible tradicional requiere de unos 80cm en todo su radio de apertura.

Las formas de apertura de una puerta corredera pueden ser dos principalmente. Está disponible el sistema mediante guías colocadas en el techo, de las cuales la puerta cuelga y se desliza. El otro tipo de apertura se realiza con la puerta colocada sobre suelo, y cuenta con pequeñas ruedas debajo. Ambos sistemas funcionan correctamente, lo único que podría ocurrir con el último tipo de apertura es que la rueda se bloquee con algún objeto.

Otro uso que se le puede dar a una puerta corredera es para separar espacios sin llegar a dividirlos totalmente. Es el caso de vestidores o baños que se usan por varios miembros de la familia. Para puertas que dan al exterior, lo mejor son las puertas de aluminio, con un gran cristal que permita la entrada de abundante luz.

En espacios anexos, como un salón y comedor que cuentan con un vano de grandes dimensiones, las puertas correderas actúan como una nueva pared dejando los ambientes separados. De este modo se puede tener un espacio único y de grandes dimensiones, y luego fácilmente crear dos ambientes individuales. Para este caso la mejor solución son dos puertas correderas que se abran sobre raíles colocados en el techo, ya que unos raíles en el suelo no quedarían muy bien, y en el caso de que no los hubiesen, las ruedas acabarían dejando marca en el suelo.