El mercado de las puertas de garaje es muy amplio y cuenta con varias modelos de puertas, que se distinguen entre ellas principalmente por el tipo de apertura.
Los modelos de puertas de garaje se pueden dividir en cuatro modelos generales que son, puertas de garaje seccionales, puertas de garaje batientes, puertas de garaje basculantes y puertas de garaje enrollables.
Las puertas de garaje seccionales están compuestas por varios paneles en vez de uno único. Esto permite una operación excepcional de la puerta, tanto de forma manual como automática. Se adecuan perfectamente en todo tipo de garajes, y para coches altos no presentan problemas.
Las puertas de garaje batientes se deslizan sobre dos ejes verticales y no cuentan con ejes horizontales en la parte superior. Se accionan mediante un movimiento inicial hacia dentro de la parte superior de la puerta. Con poleas y cuerdas se termina de completar el mecanismo de apertura. La puerta cuando está completamente abierta deja un tercio de su superficie en la parte exterior. No son el mejor modelo para convertir en una puerta automática.
Las puertas de garaje basculantes cuentan con guías horizontales en la parte superior que sirve como camino para la apertura de la puerta. La apertura se realiza mediante cuerdas ubicadas en los laterales del marco de la puerta. La apertura se realiza de forma suave y son ideales para operarse automáticamente. Requieren de espacio exterior para la apertura pero luego se colocan totalmente dentro del garaje.
Las puertas de garaje enrollables se abren verticalmente y se enrollan sobre sí mismas, actuando igual que una persiana. El espacio que requieren para la instalación es mínimo. Son el tipo de puerta que presenta menos dificultades a la hora de la instalación. Al no requerir ningún espacio de apertura el aprovechamiento del garaje es máximo. Se componen de lamas de aluminio o PVC reforzado que cuentan con una capa interna de aislamiento en las mejores configuraciones.
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